martes, 17 de junio de 2014

De búsquedas inesperadas.

Alguna vez ya había escrito sobre búsquedas y encontradas. No me acuerdo muy bien cuándo pero me acuerdo que divagaba sobre el buscar y terminar encontrando algo completamente diferente.

E inesperado.

La última entrada a mi blog, la anterior a esta, trataba sobre lanzar botellas al mar. Esa botella regresó a mi con una respuesta muy inesperada acompañada de una búsqueda más. Pero en esta ocasión, la búsqueda no era mía. Después de mucho tiempo y de mucho acomodarse del destino -despacito, porque no tenía prisa-, era a mí, a la que buscaban.


<3>

jueves, 12 de diciembre de 2013

Botellas al mar.

Pues nada, nada que el nueve de marzo de dosmiltrece no haya sido dicho.

A veces me da miedo soñar como sueño normalmente. Muy "en vivo". Luego me despierto y ando aventando correos a través del tiempo, de los años, de los océanos, de los olvidos.


Así las cosas.

sábado, 9 de marzo de 2013

Lo bueno, lo malo y lo mejor.

Lo malo de perder mucho tiempo es que te das cuenta cuando ya acabaste de perderlo y lo ves de lejos.
Lo bueno de perder mucho tiempo es que sabes que en el fondo no eres tan tonta como para realmente haberlo perdido.

Lo mejor del asunto es que cuando superas algo que ya habías superado anteriormente, pues nada, ya lo habías superado anteriormente.


:)




Y bueno, pensándolo bien, voy a guardar esa carta. La definición del amor, cuando uno es joven y estúpido debe ser linda de recordar cuando ya no se es tan joven ni tan (espero) estúpido.


lunes, 14 de enero de 2013

lunes, 11 de junio de 2012

Sí te extraño, pero no te digo.

La cosa es que ya me estoy acostumbrando a estar acá, en la nueva rutina, desde el nuevo pelo del conejo blanco. Hundiéndome en la amullonadita y rosada piel, a propósito eso sí, poco a poco.
Hoy me topé contigo en un lugar del que se te olvidó borrarme. Ahí estábamos como si nada, como si siempre. Como si desde toda la vida. O desde hace diez años, da lo mismo.
La cosa es que no es la primera vez, no será la última pero es cagado cómo las coincidencias me siguen hablando, de distintas personas, desde distintas formas, desde distintos ángulos, sí, pero ahí están.
Ahora llegaron en forma de rola de metal progresivo. Metal, ya sabes.

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Hace tiempo que llevo queriendo poner esta fe de erratas, que aplica para mi blog, mi tuiter, mis rayones en los cuadernos de la secundaria, mi cerebro:
¿Saben qué es muy cagado? Sé que varias personas me leen, sé que varias personas re interpretan lo que escribo aquí según mi relación con cada uno. Es cagado porque la mayoría piensan que van dirigidos ó a ellos mismos, ó dan por hecho que, basados en lo mucho o poco que me conozcan, es para alguien más. Y se la creen. Se la creen firmemente. Lo cagado es, que como desde la primera vez que decidí escribir, yo no escribo para nadie en específico. Como para qué.

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until one day i stopped caring / and began to forget why i longed to be so close / and i disappeared into the darkness / until all that remained was buried / deep beneath the surface


martes, 14 de febrero de 2012

Apenas fue mi cumpleaños.

Creo que tengo un gusano en la cabeza. Comiéndose mi cerebro, más específicamente. O tal vez sería más acertado decir, jugando con cachitos de mi cerebro; los mordisquea, juguetea con ellos, los cambia de lugar, los pone aquí, allá, los avienta un poquito, los baja a la médula espinal, los empuja al hipotálamo, me los esconde en la nariz.

Sé que es un gusano buen pex, un gusano bonito. De hecho se resumiría que, gracias a sus travesuras lo peor que me ha llegado a pasar, su jugarreta más extrema, es hacer que me sienta culpable de irle agarrando la rienda a mi vida, con más fuerza cada vez. Desde que renuncié a la chamba y hasta ahora. Se incluyen obvio todos los matices del camino que yo no vislumbraba el año pasado y que he tenido que ir encontrando mientras camino y está chido. El horizonte que yo me plantée cuando renuncié sigue siendo el mismo. Pero en el ínter, uno pisa los matices, toma decisiones, uno siente cosas raras, le cambian la jugada y pues pinche gusanito.

Al final de cuentas está bien. Como cuando el gusano que imagino en mi cabeza cuestiona a una niña preguntona, la molesta, le hace ver las cosas y al final se vuelve mariposa y se va volando, tan tranquila. Está bien, es como diría mi abuela, parte del proceso; pero no deja de ser incómodo que pasen cosas en la cabeza de una causadas por un gusano (y no únicamente por una misma).


miércoles, 11 de enero de 2012

Buscar, encontrar, buscar, encontrar.

Es chistoso cómo cuando uno sí tiene que escribir, abre su blog, abre su cuadrito de nueva entrada y se le queda viendo, como si todas las respuestas de la vida fueran a aparecer ahí, de la nada, entre el cursor que parpadea y las opciones de edición.

La sensación, tan nueva y tan conocida al mismo tiempo, se quedó en sus sentido más de la cuenta. Todavía cuando arrancó el coche y manejó lejos, lo podía sentir. Cuéntame más del universo paralelo, le había pedido. Se arrepintió al momento de andar pidiendo tonterías. Se me hace que hoy tenías la cabeza en otro lado, le contestó. Como yo antes..., ahondó un poco más. A ella le extrañó la respuesta; ¿no era eso lo que precisamente a él le había gustado siempre? "Tener la cabeza en otro lado" como premisa...


Buscar lo que no se está seguro de querer encontrar es una paradoja bien rara. Bien rara y bien chistosa. Dejarse encontrar por lo que a uno le encantaría ser encontrado es la filosofía cursi que llega a mi cabecita una y otra vez desde la idea de ayer, de tomar fotos.



¿Será?


Yo, generalmente, si busco, es porque quiero encontrar. Sea un monstruo debajo de mi cama o el tesoro escondido al final del arcoiris. Uno busca, uno encuentra. Lo que debe quedar bien claro (y yo lo tengo más que aprendido) es que uno bien sabe qué busca, pero uno nunca sabe qué es lo que va a encontrar. Parte de la magia de buscar, supongo. Parte de la magia de arriesgar. Parte de la magia de no quererse quedar con las pinches ganas de hacer algo, haber hecho algo, haber dicho algo; algo así como "hey quiero tener 30 hijos contigo pero no te asustes, no vayas a creer que quiero tener 30 hijos contigo".

Quépinchemiedo. Quépincheorgullo de simplemente, atreverse.



martes, 15 de noviembre de 2011

Entrada de tumblr.



Simpático que en un universo de teamos uno se fija más en los silencios.




miércoles, 26 de octubre de 2011

Actualizaciones.

Pues nada, que el Osito Bimbo me la hizo. El muy cabrón.
Ya sabía, y ya me había mentalizado y todo. Pero igual no esperaba que fuera tan pronto. Bueno no, la neta sí esperaba que fuera tan pronto, que fuera por las fechas por las que fué y está siendo.

La vida y sus updates me alcanzaron una vez más.

Y está padre, eh. Con todo y la cita del doctor que tengo mañana. Con todo y el libro que se cerró hace poco y el que empiezo a hojear de nuevo. De lejitos todavía. Con cuidado. No se vayan a romper (o mojar) las hojas todavía frágiles, inseguras.

Con todo y todo. Venga, que a nuestra edad, la vida ya no espera.

jueves, 16 de junio de 2011

Carta al Osito Bimbo.

Osito Bimbo,

Sé que estás arriba en algún lugar. Ya sea en el cielo o en un anaquel de WalMart, pero sé que si te hago esta cartita y la pongo en mi blog, la leerás y me concederás el deseo enorme que abarca mi corazoncito en estos días...

Es simple y es: Por favor, Osito Bimbo, deja las cosas en mi vida como están. Así nomás. Toditas ellas, donde están acomodadas, así déjalas. El pasado y su gente, el presente y sus implicados y el futuro, ése, porfis no dejes que me alcance muy pronto. Mis amigos están bien acomodados, traemos la fiesta poca madre. Mi trabajo; mis planes de dejarlo pronto. Mi ex. El otro ex. Los cachitos de mi corazoncito que fue regando hasta su casa, ahí déjalos. Que nadie los recoja y menos aún, que nadie siga el caminito de regreso. (Total no contaminan. Ya ves que son biodegradables.) Mi familia, sus planes, mis primos, sus esposos y esposas, sus ilusiones, están bien puestas donde están. Todos las tienen, ahí déjalas. Mis planes a mediano plazo y mis expectativas de la vida a futuro están bien como están ahorita, me gusta tenerlas ahí en los estantes del futuro, brillando a lo lejos, pero ahí, de lejos.

No dejes que nada se desacomode ahorita. Que nadie venga del pasado a desmadrarme el jenga de sentimientos que tengo armado hasta hoy. Está bien ahí. Se balancea pero ya aprendió a quedarse quieto bajo su propio peso. Así está bien. Que nadie venga del futuro a querer poner nuevas piezas. (Eso es básico, no se vaya a caer.) Y principalmente, no dejes que yo misma me quiera hacer la valiente e intente mover las piezas, reacomodarlas. Ya sabes que eso siempre causa problemas.

Y, para que todo sea realmente perfecto, llévame a cenar aquí cosas ricas que tengan efectos calóricos inversos y si se puede que te ayuden a detener el tiempo.

Gracias.

martes, 10 de mayo de 2011

El doctor de mi mamá.

Ayer mi mamá se sintió mal de nuevo. Van dos, con esta, tres, veces en la vida en las que se siente mal de lo mismo. Le llamó a su neurólogo de siempre y no podía atenderla. Pidió una recomendación y así es como a las nueve de la noche fuimos a dar a unos consultorios perdidos en las inmensidades de una ciudad mía que realmente no conozco. Toluca es diferente de noche; no siento que llevo más de la mitad de mi vida viviendo aquí, pues.

Pero eso da para otro post. A lo que voy. Llegamos y después de un rato de quejarme en tuiter acerca de la novela que pasaban en la tele de la sala de espera, nos pasaron con el doc. Lo primero, obvio, fue armar el expediente nuevo de mi mamá así que le empezó a hacer varias preguntas. Yo me dediqué, como en estos casos, a chismosear las paredes y los estantes llenos de libros del doctor. Supongo que la vida de hija única me desarrolló la divertida habilidad de desaparecer mientras los adultos hablaban y, como desparecer hacia la contemplación cuasipunitiva de lo que me rodeaba siempre me ha funcionado, pues eso precisamente me puse a hacer.

El doc me cayó bien por dos razones, la primera es que hablaba pausado y buenaonda y la segunda es que tenía toda una colección de cositas referentes a la fe -o a varias fe´s debo decir- que lo convirtieron en mi persona favorita del día; por interesante.

Pasó a mi mamá a revisión a un anexo, de ésas revisiones de señora camine en línea recta y dígame donde le duele y me invitó a pasar. Luego pasó algo chistoso; después de dos minutos de verlo revisar a mi mamá supe que si le ponía la debida atención en el debido momento a un relieve grandote que tenía sobre la depresión (psicológica, no fisiológica -la mía-), me iba a preguntar que por qué me interesaba. Dicho y hecho. Me sacó algún comentario sobre el galán que no funcionó y de ahí salió el tema de mis antidepresivos y mi insomnio, mi eterno insomnio.
Después de recetar a mi mamá y darle varias recomendaciones, se enfrascó en una psicologeada (medio mal hecha, pero bien armada, hasta donde pudo llegar) de por qué podría tener yo depresión/ansiedad/insomnio. Eso estuvo bien, y hasta cierto punto acertado pero lo realmente interesante ahí es que me dio más tiempo de verlo sentado de frente, de espalda a sus libreros y adornos, y me dieron ganas de sacar dos que tres consultas en el futuro nomás para ir a platicar con él.

El señor doctor en neurología tenía un ojo de horus colgado frente a una oración de la fe cristiana. Justo abajo de un estante chiquito con una sagrada familia católica y un crucifijo. En el escritorio tenía un elefante hindú y del lado derecho, donde se ponen las placas, una diosa hindú y varias imágenes de buda y otras referencias al budismo. En los estantes se podían ver libros de neurología pediátrica, psicoterapia fundamental (Freud, ¿anyone?), estudios de cirugía avanzadísima, tratamiento psicológico para controlar el dolor (¡deme ocho para llevar!), entre los básicos -supongo- de cualquier doctor del área.

Mientras lo escuchaba darme dos que tres consejos, le seguía dando una buena repasada a varios otros títulos que me hacían pensar órale que doctor tan chistoso, imagínense, después de lo anterior, llegué a un estante tipo Cohelo y de algo así como "Puedo porque creo que puedo" y hasta risa me dio...
El doc seguía bien entrado en su plática, iba y venía de experiencias con sus demás pacientes, tratamientos que él creía que le podrían funcionar a mi mamá, opiniones acerca de mi infelicidad en la vida, hasta que supe, como con el relieve de la depresión, que si veía mi reloj en del debido momento y durante el debido tiempo, se sentiría incómodo de platicar tanto, le escribiría la receta a mi mamá y tantan se acabó.

Lo hice, se sintió incómodo, dijo que ya casi iba a terminar, se disculpó. Dijo que a él le gusta darle tiempo a sus pacientes. Me cayó extremadamiente bien.

Receta, mucho gusto, gracias por todo, nos vemos en un mes, cuídese mucho señora, felicidades por el día de las madres, mija piensa lo que te dije, ya es tarde, hasta luego.

Nos fuimos, yo cerré la puerta de espaldas para toparme dos cristalitos, apenas visibles, de feng shui colgando del marco del lado izquierdo.

domingo, 1 de mayo de 2011

Akira Miyagawa's Beethoven's Symphony No. 5 and Mambo No.5 Combination





Beethoven y Pérez Prado. Nais.